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NIDO BLANDO

Tierra y flores en la piel

Celebramos el día de la Tierra contando el trabajo de estas dos mujeres emprendedoras que, inspiradas en la naturaleza de nuestros bosques, proponen una vuelta bondadosa por las bondades de nuestra tierra.

“Recuerdo tener unos seis o siete años e ir a visitar a Margarita Currumil a su casa, una abuela Mapuche de Currumil. Yo no paraba de toser y Margarita me mandó atrás del vivero a juntar ´siete venas´. Me enseñó a identificar esta planta por sus venitas a lo largo de la hoja que, por lo general, suman siete. Recuerdo cómo tomé infusiones toda esa semana hasta que no quedaron rastros de la tos. Mucho más tarde, leyendo en libros sobre el Llantén, reconocí esa hierba y fue muy emocionante revivir ese momento”, cuenta Candelaria Lussich (28), una joven emprendedor de Buenos Aires que visita y experimenta la Patagonia desde niña.

Candelaria, junto a Lucila Rolón (37 años y correntina), desarrollaron Al Bosque, un emprendimiento que prioriza el respeto hacia la naturaleza en todas sus formas. ¿Cómo? Elaboran cremas naturales con materias primas que provienen de cultivos 100% orgánicos  en los que “se protege la salud de la tierra y las plantas desde la semilla” y aprovechan lo mejor de la naturaleza para sanar nuestra piel por dentro y por fuera. Para ello, uno de los ingredientes que utilizan es rosa mosqueta que les llega seleccionada desde Chubut.

Foto: Candelaria y Lucila, socias y amigas.

La tierra patagónica no podía estar fuera, si de naturaleza se trata. Y tampoco podía estar fuera de cualquier emprendimiento de estas dos mujeres amantes de las plantas, las terapias alternativas y la vida natural. Candelaria, nos cuenta un poco más.

¿Cuánto de tus vivencias en la Patagonia te ha traído hasta este emprendimiento?

Creo que siendo niñas, las dos estuvimos muy conectadas con la naturaleza y nos sentíamos identificadas con ella. Y claramente mis experiencias en el Lago Quillén (Neuquén), tanto como las de Lu en sus pagos correntinos, son determinantes en nuestra elección actual. Son muchísimos los recuerdos acumulados: juntando hongos, cosechando manzanas, frambuesas, los dulces o el Río Paraná y sus atardeceres. Siempre, en las reuniones de trabajo terminamos recordando distintas vivencias en las que pareciera que todo esto que estamos aprendiendo, en realidad siempre estuvo allí.

¿Qué nos propone este emprendimiento?

Propone una cosmética holística y medicinal, una forma de acercar la medicina de las plantas a las personas y recuperar ese lazo ancestral que a veces pareciera perdido, dónde la naturaleza es protagonista y es el alimento que la piel necesita, entendiendo al ser humano como un ser complejo donde hay muchos factores distintos a tener en cuenta cuando se habla de sanar la piel. Estamos convencidas de que la naturaleza es la indicada para acompañar los distintos procesos porque somos parte de ella.

Foto: volver a los orígenes, volver a lo natural es el concepto del emprendimiento.

Utilizan materia prima de productores orgánicos argentinos, entre ellos la rosa mosqueta proveniente de Lago Puelo y Cholila (Chubut). ¿Qué significa este fruto en el mundo natural?

La Rosa Mosqueta es el fruto más rico en vitamina C, tiene entre 15 y 20 veces más que los cítricos, lo cual convierte a este fruto en un alimento de gran valor nutricional para las personas, ingerido a manera de tés, en polvo o crudo. Para la piel, se usa el aceite prensado en frío proveniente de sus semillas y en nuestra crema de noche es uno de los ingredientes primordiales por eso tiene un color anaranjado. También lo presentamos puro en formato de roll on para tratar zonas específicas donde se necesite remover manchas, prevenir arrugas, mejorar cicatrices o cualquier marca de la piel. Para nosotras este aceite es un verdadero tesoro patagónico y nos encanta poder difundirlo.

Foto: planta y fruto de rosa mosqueta que crece a lo largo y ancho de la Patagonia.

Dado que sus productos son libres de aromatizantes, ¿a qué huele este bosque que ustedes crearon?

Los productos tienen una combinación de aromas muy armoniosa, huelen a tierra y a flores. Los aceites vegetales son tan puros que traen un olor muy característico, más el aroma de los aceites esenciales hacen un complemento que nos remite mucho a la calma de estar en medio de un gran bosque.

Ustedes trabajan con “seres herbales”, con productos que están vivos. ¿Cómo son estos seres? ¿Cómo es trabajar con ellos?

Estos seres son constantes maestros de vida. Cuando las incorporamos en el día a día, vamos descubriendo que más allá de sus propiedades medicinales, las plantas tienen un espíritu que acompaña sólo con su presencia o su energía. Creemos que estamos aprendiendo todavía, sabemos que trabajar con plantas merece muchísimo respeto por eso apostamos por las producciones orgánicas que cuidan la tierra, no usan agroquímicos ni organismos genéticamente modificados  y en las que se practican economías colaborativas (donde se emplean a 1.3 personas más que en la agricultura convencional). También sentimos un compromiso importante con el cuidado del planeta y la protección de plantas nativas. Sabemos que en la Patagonia se está depredando a la Paramela para su comercialización. Es una hierba medicinal nativa de lento crecimiento con infinitas propiedades medicinales. Y esto es un descuido enorme de nuestra biodiversidad. Por eso creemos necesario que, como comunidad, conozcamos nuestras plantas y las protejamos.

¿Cómo fue meterse en el mundo de la cosmética orgánica, un mundo poco desarrollado en Argentina y en el que no había muchos antecedentes?

Antes lo hacíamos artesanalmente y utilizábamos materia prima orgánica, desde aceites hasta hierbas medicinales. Y sentimos la necesidad de darle un marco formal a nuestro producto y también para que el usuario confíe en que era realmente orgánico, respetando las fórmulas y la nobleza de la materia prima. Así comenzamos las investigaciones, idas y vueltas, siempre convencidas de que queríamos la certificación orgánica. En este camino tuvimos que tocar las puertas de nuestros proveedores, contarles el proyecto, que se entusiasmen con la idea. Después encontrar el laboratorio, que fue otro desafío, ya que para hacer cosmética orgánica se tienen que cumplir muchísimos requisitos como, por ejemplo, que la materia prima orgánica no esté en contacto con la materia prima de la cosmética convencional. Y lo logramos. Fue muy gratificante y llevar a la góndola un producto libre de componentes nocivo es nuestro motor.

Foto: el proyecto llevó largas tardes de peparación, estudio y compartir saberes.

Hoy «Al Bosque» cuenta con el aval de “Cosmética Certificada” según la Organización Internacional Agropecuaria (OIA) y es la segunda marca nacional de productos netamente orgánicos en recibir la aprobación de la Anmat  (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica). ¿Qué se siente haberlo obtenido?

Nos entregaron nuestros productos un 23 de noviembre y el 24 ya estábamos participando de una feria importante que nos dio mucha visibilidad y nos metió en una vorágine que duró varios meses. Pero me acuerdo que en la feria agarrábamos nuestras cremas, abríamos las cajas, mirábamos el packaging, nos poníamos las que estaban para testear como si fuera un producto totalmente novedoso para nosotras. No podíamos creer que eso era nuestro, que era el resultado de un largo camino. Así nos pasaron los meses armando pedidos, conociendo a nuevos clientes, explicando las propiedades de los preparados. Hace muy poco nos pudimos sentar y ver el camino recorrido. Después de una charla que dimos en un mercado, salimos, caminamos unas cuadras y dijimos: ¡qué lindo! Ya no es nuestro, ya es de todos. Hay que festejar.

Foto: Aceite de rosa mosque en roll on. El proceso de elaboración de este aceite comienza con la recolección manual de frutos silvestres y culmina en el prensado en frío de las semillas, lo cual garantiza la pureza y la calidad necesarias para poder obtener una sustancia totalmente vegetal.

“Sentimos la necesidad de crear puentes entre la naturaleza y las personas”, aseguran. ¿Cómo es ese puente? ¿Cómo se debe transitar sobre él?

Es un puente que siempre existió. Creemos que hubo momentos en donde las personas tenían totalmente incorporado su entorno, donde honraban lo que les daba vida y alimento. Los puentes los necesitamos ahora, en momentos donde sentimos que el hombre no se reconoce como parte de la naturaleza y es todo un desafío volver a nuestro origen. Y ahí cada uno va a tender el puente que necesite. Nosotras tuvimos diferentes experiencias, pero la experiencia  de incorporar en nuestra vida diaria a las plantas nos cambió profundamente.

Piensan utilizar otros componentes naturales patagónicos en sus productos?

Sí, pero nos vamos a guardar el secreto hasta que salga (Risas).

Foto: crema de noche con rosa mosqueta y aceite de nuez pecán proveniente de Entre Ríos. El packaging de Al Bosque es reciclable.  

Hoy “Al bosque” cuenta con 4 productos hechos con materias primas que provienen exclusivamente de cultivos orgánicos controlados. Además de la Rosa Mosqueta, utilizan aceite de nuez pecán proveniente de Entre Ríos, aceite de jojoba de La Rioja, cera de abejas orgánica del Chaco y elaboran con procesos libres de crueldad animal priorizando la sustentabilidad hasta en el packaging. ¿Fácil? No. Tampoco imposible.

Fuente: mejorinformado.com