Estamos en DMAG contando nuestra experiencia como empresa de cosmética con certificación orgánica. ¡Gracias Pilar Tapia!

Estamos en DMAG contando nuestra experiencia como empresa de cosmética con certificación orgánica. ¡Gracias Pilar Tapia!

El mundo de la cosmética atraviesa una revolución. Los consumidores cambiamos y nuestros gustos, preocupaciones y motivaciones de compra son distintos. Hoy estamos más informados que nunca y consumimos marcas alineadas con nuestra manera de pensar. Y por eso, cada vez ganan más fuerza nuevas propuestas naturales y orgánicas que desafían la millonaria industria de la cosmética convencional.

Lush CosmeticsBite BeautyKoraTrue Botanicals… En el exterior, abundan las marcas de cosmética orgánica, natural y vegana. De hecho, la industria del green skincare mueve millones: según datos de la consultora Grand View Research, para 2025, el mercado de productos de cuidado personal orgánicos generará 25.110 mil millones de dólares de ganancias a nivel global. Hoy, tiene un crecimiento anual que oscila entre el 8% y el 10%. Incluso en países como Estados Unidos, tiendas de consumo masivo como Sephora, cuentan con un espacio exclusivo para los productos de clean beauty.

En Argentina, la cosmética green está de a poco ganando espacio. Según datos de la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), en el país hay tres marcas de cosmética que tienen certificación orgánica: AnamevioFerrini Eco y Al Bosque. Y hay sólo una firma con certificación natural: María Magdalena. Hace poco también surgió Guiv, una iniciativa green creada por Guillermina Valdés. Se trata de una línea de productos para el cuidado de la piel con un 95% de ingredientes de origen natural, libres de parabenos, sulfatos, ftalatos, triclosán, sin derivados de animales, cruelty-free y con envases reciclables.

cosmética orgánica

Al Bosque en revista DMAG Nota sobre cosmética natural.

Por el lado de las grandes compañías, una de las más green del mercado es Natura. Entre sus acciones eco-friendly, han llevado a cabo la vegetalización de sus ingredientes, utilizan plástico reciclado post consumo (PET) en los envases y repuestos de sus productos y obtuvieron la certificación Cruelty Free.

De todas formas, la oferta local es escasa. “En Argentina no abunda la información sobre el impacto negativo de los ingredientes que se utilizan en los cosméticos convencionales”, explica Camila Naveira, cofundadora de la consultora Ethnos Strategy. Además, las grandes cadenas no ofrecen alternativas eco-friendly. Para adquirir estos productos hay que hacerlo en ferias o a través de las tiendas online. Y según Naveira, tiende a pensarse que son productos caros cuando no es así.

La cosmética natural y la orgánica tienen similitudes, pero no son lo mismo. La primera utiliza ingredientes 100% naturales y biodegradables, sin derivados del petróleo ni conservantes tóxicos. En la orgánica, la materia prima proviene de cultivos orgánicos certificados, sin intervención de químicos.

Tanto la cosmética natural como la orgánica son cruelty-free. “Los productos orgánicos y naturales no pueden ser testeados en animales, ya que desde la OIA estamos en contra de que sean utilizados para verificar la toxicidad de los cosméticos”, explica Daniela Zanotti, directora de gestión de la entidad encargada de otorgar la verificación orgánica o natural a las marcas.

¿Por qué pondrías en tu piel algo que no comerías? “Lo que ingerimos a través de las comidas no es la única forma de alimentarnos; los cosméticos también nos pueden nutrir o intoxicar.”, cuestiona Magdalena, una de las creadoras de María Magdalena.

“Al utilizar productos de cosmética orgánica le estamos dando a nuestro organismo algo que reconoce como propio, dice Lucila, alma máter de Al Bosque. “Nuestra piel integra todo aquello que proviene de la naturaleza, en cambio, con los productos de cosmética convencional, la piel reacciona. Una reacción puede ser una aparente humectación, pero con el correr del tiempo podría derivar en granitos, sensibilidad elevada y más, aclara.

Cualquiera sea tu elección, lo importante radica en leer las etiquetas, “y si hay algún componente con nombre muy largo o desconocido, sospechá del producto”, aconseja Daniela Zanotti. Back to basics, back to the roots. Así es la fórmula ganadora en la cosmética de hoy.

 

Por Pilar Tapia  (@pilitapiaa)

FUENTE – News DMAG

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COSMÉTICA ORGÁNICA CERTIFICADA por la Organización Internacional Agropecuaria. OIA . . 🌼Mas del 95% de los ingredientes provienen de cultivos orgánicos argentinos certificados, donde se protege la salud de la tierra y las plantas desde la semilla. . . 🌼Libre de aromatizantes, colorantes y conservantes nocivos. . 🌼Sin aceites minerales ni siliconas. . . 🌼Sin experimentación con animales. Libre de organismos genéticamente modificados. . . 🌼Buscamos la sustentabilidad en todo el proceso. . . . 🌼te invitamos a comulgar con los seres herbales presentes en los preparados, verdaderos guías en este camino de reencuentro con la naturaleza🌱 Foto @jade.sivori #naturaleza #cosmeticanatural #organic #cosmeticaorganica #productoargentino #cuidadofacial #coosmrticanatural

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Un verdadera nota orgánica! Gracias a María Marta Martinez de mejorinformado.com

Un verdadera nota orgánica! Gracias a María Marta Martinez de mejorinformado.com

NIDO BLANDO

Tierra y flores en la piel

Celebramos el día de la Tierra contando el trabajo de estas dos mujeres emprendedoras que, inspiradas en la naturaleza de nuestros bosques, proponen una vuelta bondadosa por las bondades de nuestra tierra.

“Recuerdo tener unos seis o siete años e ir a visitar a Margarita Currumil a su casa, una abuela Mapuche de Currumil. Yo no paraba de toser y Margarita me mandó atrás del vivero a juntar ´siete venas´. Me enseñó a identificar esta planta por sus venitas a lo largo de la hoja que, por lo general, suman siete. Recuerdo cómo tomé infusiones toda esa semana hasta que no quedaron rastros de la tos. Mucho más tarde, leyendo en libros sobre el Llantén, reconocí esa hierba y fue muy emocionante revivir ese momento”, cuenta Candelaria Lussich (28), una joven emprendedor de Buenos Aires que visita y experimenta la Patagonia desde niña.

Candelaria, junto a Lucila Rolón (37 años y correntina), desarrollaron Al Bosque, un emprendimiento que prioriza el respeto hacia la naturaleza en todas sus formas. ¿Cómo? Elaboran cremas naturales con materias primas que provienen de cultivos 100% orgánicos  en los que “se protege la salud de la tierra y las plantas desde la semilla” y aprovechan lo mejor de la naturaleza para sanar nuestra piel por dentro y por fuera. Para ello, uno de los ingredientes que utilizan es rosa mosqueta que les llega seleccionada desde Chubut.

Foto: Candelaria y Lucila, socias y amigas.

La tierra patagónica no podía estar fuera, si de naturaleza se trata. Y tampoco podía estar fuera de cualquier emprendimiento de estas dos mujeres amantes de las plantas, las terapias alternativas y la vida natural. Candelaria, nos cuenta un poco más.

¿Cuánto de tus vivencias en la Patagonia te ha traído hasta este emprendimiento?

Creo que siendo niñas, las dos estuvimos muy conectadas con la naturaleza y nos sentíamos identificadas con ella. Y claramente mis experiencias en el Lago Quillén (Neuquén), tanto como las de Lu en sus pagos correntinos, son determinantes en nuestra elección actual. Son muchísimos los recuerdos acumulados: juntando hongos, cosechando manzanas, frambuesas, los dulces o el Río Paraná y sus atardeceres. Siempre, en las reuniones de trabajo terminamos recordando distintas vivencias en las que pareciera que todo esto que estamos aprendiendo, en realidad siempre estuvo allí.

¿Qué nos propone este emprendimiento?

Propone una cosmética holística y medicinal, una forma de acercar la medicina de las plantas a las personas y recuperar ese lazo ancestral que a veces pareciera perdido, dónde la naturaleza es protagonista y es el alimento que la piel necesita, entendiendo al ser humano como un ser complejo donde hay muchos factores distintos a tener en cuenta cuando se habla de sanar la piel. Estamos convencidas de que la naturaleza es la indicada para acompañar los distintos procesos porque somos parte de ella.

Foto: volver a los orígenes, volver a lo natural es el concepto del emprendimiento.

Utilizan materia prima de productores orgánicos argentinos, entre ellos la rosa mosqueta proveniente de Lago Puelo y Cholila (Chubut). ¿Qué significa este fruto en el mundo natural?

La Rosa Mosqueta es el fruto más rico en vitamina C, tiene entre 15 y 20 veces más que los cítricos, lo cual convierte a este fruto en un alimento de gran valor nutricional para las personas, ingerido a manera de tés, en polvo o crudo. Para la piel, se usa el aceite prensado en frío proveniente de sus semillas y en nuestra crema de noche es uno de los ingredientes primordiales por eso tiene un color anaranjado. También lo presentamos puro en formato de roll on para tratar zonas específicas donde se necesite remover manchas, prevenir arrugas, mejorar cicatrices o cualquier marca de la piel. Para nosotras este aceite es un verdadero tesoro patagónico y nos encanta poder difundirlo.

Foto: planta y fruto de rosa mosqueta que crece a lo largo y ancho de la Patagonia.

Dado que sus productos son libres de aromatizantes, ¿a qué huele este bosque que ustedes crearon?

Los productos tienen una combinación de aromas muy armoniosa, huelen a tierra y a flores. Los aceites vegetales son tan puros que traen un olor muy característico, más el aroma de los aceites esenciales hacen un complemento que nos remite mucho a la calma de estar en medio de un gran bosque.

Ustedes trabajan con “seres herbales”, con productos que están vivos. ¿Cómo son estos seres? ¿Cómo es trabajar con ellos?

Estos seres son constantes maestros de vida. Cuando las incorporamos en el día a día, vamos descubriendo que más allá de sus propiedades medicinales, las plantas tienen un espíritu que acompaña sólo con su presencia o su energía. Creemos que estamos aprendiendo todavía, sabemos que trabajar con plantas merece muchísimo respeto por eso apostamos por las producciones orgánicas que cuidan la tierra, no usan agroquímicos ni organismos genéticamente modificados  y en las que se practican economías colaborativas (donde se emplean a 1.3 personas más que en la agricultura convencional). También sentimos un compromiso importante con el cuidado del planeta y la protección de plantas nativas. Sabemos que en la Patagonia se está depredando a la Paramela para su comercialización. Es una hierba medicinal nativa de lento crecimiento con infinitas propiedades medicinales. Y esto es un descuido enorme de nuestra biodiversidad. Por eso creemos necesario que, como comunidad, conozcamos nuestras plantas y las protejamos.

¿Cómo fue meterse en el mundo de la cosmética orgánica, un mundo poco desarrollado en Argentina y en el que no había muchos antecedentes?

Antes lo hacíamos artesanalmente y utilizábamos materia prima orgánica, desde aceites hasta hierbas medicinales. Y sentimos la necesidad de darle un marco formal a nuestro producto y también para que el usuario confíe en que era realmente orgánico, respetando las fórmulas y la nobleza de la materia prima. Así comenzamos las investigaciones, idas y vueltas, siempre convencidas de que queríamos la certificación orgánica. En este camino tuvimos que tocar las puertas de nuestros proveedores, contarles el proyecto, que se entusiasmen con la idea. Después encontrar el laboratorio, que fue otro desafío, ya que para hacer cosmética orgánica se tienen que cumplir muchísimos requisitos como, por ejemplo, que la materia prima orgánica no esté en contacto con la materia prima de la cosmética convencional. Y lo logramos. Fue muy gratificante y llevar a la góndola un producto libre de componentes nocivo es nuestro motor.

Foto: el proyecto llevó largas tardes de peparación, estudio y compartir saberes.

Hoy «Al Bosque» cuenta con el aval de “Cosmética Certificada” según la Organización Internacional Agropecuaria (OIA) y es la segunda marca nacional de productos netamente orgánicos en recibir la aprobación de la Anmat  (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica). ¿Qué se siente haberlo obtenido?

Nos entregaron nuestros productos un 23 de noviembre y el 24 ya estábamos participando de una feria importante que nos dio mucha visibilidad y nos metió en una vorágine que duró varios meses. Pero me acuerdo que en la feria agarrábamos nuestras cremas, abríamos las cajas, mirábamos el packaging, nos poníamos las que estaban para testear como si fuera un producto totalmente novedoso para nosotras. No podíamos creer que eso era nuestro, que era el resultado de un largo camino. Así nos pasaron los meses armando pedidos, conociendo a nuevos clientes, explicando las propiedades de los preparados. Hace muy poco nos pudimos sentar y ver el camino recorrido. Después de una charla que dimos en un mercado, salimos, caminamos unas cuadras y dijimos: ¡qué lindo! Ya no es nuestro, ya es de todos. Hay que festejar.

Foto: Aceite de rosa mosque en roll on. El proceso de elaboración de este aceite comienza con la recolección manual de frutos silvestres y culmina en el prensado en frío de las semillas, lo cual garantiza la pureza y la calidad necesarias para poder obtener una sustancia totalmente vegetal.

“Sentimos la necesidad de crear puentes entre la naturaleza y las personas”, aseguran. ¿Cómo es ese puente? ¿Cómo se debe transitar sobre él?

Es un puente que siempre existió. Creemos que hubo momentos en donde las personas tenían totalmente incorporado su entorno, donde honraban lo que les daba vida y alimento. Los puentes los necesitamos ahora, en momentos donde sentimos que el hombre no se reconoce como parte de la naturaleza y es todo un desafío volver a nuestro origen. Y ahí cada uno va a tender el puente que necesite. Nosotras tuvimos diferentes experiencias, pero la experiencia  de incorporar en nuestra vida diaria a las plantas nos cambió profundamente.

Piensan utilizar otros componentes naturales patagónicos en sus productos?

Sí, pero nos vamos a guardar el secreto hasta que salga (Risas).

Foto: crema de noche con rosa mosqueta y aceite de nuez pecán proveniente de Entre Ríos. El packaging de Al Bosque es reciclable.  

Hoy “Al bosque” cuenta con 4 productos hechos con materias primas que provienen exclusivamente de cultivos orgánicos controlados. Además de la Rosa Mosqueta, utilizan aceite de nuez pecán proveniente de Entre Ríos, aceite de jojoba de La Rioja, cera de abejas orgánica del Chaco y elaboran con procesos libres de crueldad animal priorizando la sustentabilidad hasta en el packaging. ¿Fácil? No. Tampoco imposible.

Fuente: mejorinformado.com

Recibimos reconocimiento y te dejamos la nota!! «Se lanzó OHLALÁ! Makers, la nueva plataforma de emprendedorismo»

Recibimos reconocimiento y te dejamos la nota!! «Se lanzó OHLALÁ! Makers, la nueva plataforma de emprendedorismo»

En un evento con más de 100 asistentes OHLALÁ! lanzó junto con Rebanking y Ser OHLALÁ! Makers, un nuevo espacio de formación y networking para emprendedoras. El objetivo es ayudar a profesionalizar el trabajo de las mujeres que tienen ganas de lanzarse al mercado con su marca y quieren mejorar las habilidades que les hacen falta para arrancar su proyecto. La plataforma, presencial y digital, va a contar con múltiples herramientas para todas las que están dando sus primeros pasos en el mundo del emprendedorismo.

El evento, que se desarrolló en el espacio colaborativo Hit Cowork, estuvo lleno de energía femenina y, gracias a los testimonios de varias speakers inspiradoras, dejó a todos con ganas de animarse a ir por más. La presentación arrancó con una bienvenida de Soledad Simond, directora de OHLALÁ!, quien invitó a las asistentes a participar de una experiencia colaborativa que les permitió a todas contar, a través de sus celulares, qué palabras asociaban con emprender: «pasión», «animarse», «crear», «disfrutar» y hasta «trabajar el doble» fueron solo algunos de los términos que surgieron .

 

 

Luego tuvo lugar una entrega de premios, en la que recibieron un reconocimiento las emprendedoras más votadas por las seguidoras de la cuenta de Instagram de OHLALÁ! La publicación con la convocatoria recibió más de 8000 comentarios, lo que la convirtió en una de las más taquilleras de la cuenta y mostró el enorme interés que hay entre el público femenino por la temática. La primera en recibir su galardón fue Bernardita Siutti ( @mamialbañil), quien, como el resto de las nominadas, tuvo que cumplir con el desafío de responder una pregunta al azar y confesó cuál fue el comentario más mala onda que recibió en sus redes. Después, fue el turno de Mechi Lozada, @soyunmix, que contó que el mayor fracaso que tuvo como emprendedora fue afrontar toda una tanda de manteles estampados que le salió fallada. La tercera, Agus Ramos Mejía (@lookconnected), reveló que muchas veces se sintió tentada de volver a trabajar en relación de dependencia, pero siempre volvió a elegir hacer lo que ama.

La siguieron Carolina Lasoiur y Camila Narbait, de @ Mapoteca, quienes contaron que el trabajo más especial que hicieron fue precisamente el primer mapa que les encargaron, y @ mamaemprendearg, o Alejandra leguizamón, que alentó a las participantes a emprender «porque es lo más lindo que les puede pasar». Carla Bugarin, mientras tanto, tuvo que hacer memoria para recordar su anécdota más loca y Ana Olmedo, de @ muevetechica, contó que todo su proyecto nació de forma improvisada y que «fue aprendiendo al andar». Consultada sobre quién fue la persona que más creyó en ella, Nati Zubeldía generó aplausos cuando dijo que fue ella misma; al igual que Beta Suárez, de @ mujer.madre.y.argentina, quien, en plena época de crisis, trajo un mensaje resaltando que «ojalá que emprender siga siendo una pasión y no una necesidad».

 

 

Así llegó el turno de Belu Moroni, de Warmi store, y Candelaria Lussich y Lucila Rolón, de Al Bosque. La primera contó que los libros que más les recomendaba a todas las emprendedoras eran todos los de la conferencista Brené Brown; mientras que las segundas, en cambio, dijeron que lo que más les costaba era el manejo de redes. Finalmente pasaron al frente cuatro ohlaleras históricas, Andy Clar, Dalia Walker, Vik Arrieta y Luchi Númer, que también recibieron un premio como homenaje a su trayectoria junto a la revista.

Terminada la entrega de galardones, Rina Di Maggio, coach de emprendedores, y Vero Mariani, generadora de contenidos inspiradores, ambas licenciadas en Publicidad, contaron todos los detalles de este espacio de formación y networking que van a liderar. Entre otras cosas, detallaron que la plataforma, que ya tiene más de 1500 inscriptas, arranca el 30 de mayo con su primera clase presencial. El programa va a estar dividido en módulos temáticos tales como análisis del producto, planificación, finanzas, marketing, ventas y herramientas techie, los cuales van a desarrollarse a lo largo de todo el año. Finalmente Soledad Simond le dió un cierre a la jornada, que terminó de la mano del psicólogo rapero César Silveyra (@ Cesaryelninja), quien hizo un alegre «rapsumen» o resumen rapeado de todo lo vivido.

OHLALÁ! Makers surgió luego de que más de 4000 lectoras y usuarias compartieran sus intereses en Fábrica OHLALÁ! a lo largo de dos años, mostrando una inquietud que se repetía: el deseo de emprender. Cinco de cada diez chicas contaron que su principal sueño estaba vinculado con el mundo laboral, un 34% tenía un emprendimiento en funcionamiento y un 82% aseguró que tenía interés en un proyecto propio.

Fuente: LA NACION –  | LIFESTYLE | OHLALÁ! MAKERS

Imperdible nota que nos hicieron en OHLALÁ de La Nación

Imperdible nota que nos hicieron en OHLALÁ de La Nación

Pidieron un préstamo de 200 mil pesos y lanzaron su marca de cosmética orgánica

Candelaria Lussich (28 años, estudiante de Psicología) y Lucila Rolón (37 años, administradora de empresas y muy recientemente mamá, por lo que no apareció en las fotos) se hicieron amigas estudiando Psicología y lograron, gracias a esas «causalidades» de la vida, lanzar Al Bosque , un emprendimiento que conjuga sus grandes pasiones: el amor por la naturaleza y el cuidado personal desde una perspectiva holística. Ellas son de la idea de que verse bien tiene más que ver con nutrirse y respetarse que con esconder las imperfecciones, y sentían que al mercado local le estaba faltando esa propuesta: una serie de productos hechos con materias primas nobles y pensados para embellecer la piel desde su interior.

¿Cómo arrancaron con el emprendimiento?

Con Lu siempre compartíamos cosas paralelas a la facultad. Después ella dejó porque quedó embarazada y no nos vimos por un año. En ese interín yo me empecé a saturar de la estructura y me puse a estudiar fitomedicina. Subía cosas de lo que estaba aprendiendo a Facebook, y un día Lu me dijo: «¿Qué estás haciendo? ¡juntémonos!». Yo hacía preparados para mis amigos, así que le hice una crema de caléndula y se la llevé. No lo podía creer y me dijo: «¡Tenemos que hacer algo con esto!». Es una conversación muy típica con amigas, el «hagamos», pero con Lu, que es muy meticulosa, fue directamente «nos vemos el martes», y desde hace dos años no paramos. Empezamos haciendo todo artesanal y ahora logramos que esté todo aprobado por la ANMAT, con certificación orgánica.

¿Cómo es Lu como socia?

Ella es clave en un montón de cosas. Es muy para adelante, no cree que nada sea muy complicado o imposible. A todos los lugares a los que íbamos yo era más de pensar: «No va a ser viable» y ella, en cambio, decía: «Preguntémosles, porque capaz si lo hacemos de esta manera se puede…». Es muy positiva, tiene una energía muy de sentir que todo va a salir, y todo sale.

¿Cuánta investigación lleva un emprendimiento de este tipo?

 

¿Cuál es la principal diferencia con la cosmética tradicional?

La más grande es que cuando los cosméticos tienen químicos, al igual que puede pasar con un fármaco o con un alimento, eso que vos ingerís genera una reacción, porque el cuerpo no lo reconoce como propio. Esa reacción puede hacer que parezca que la piel está hidratada o que tiene menos arrugas, pero no porque realmente esté nutrida. Con la cosmética orgánica natural, en cambio, la piel reconoce lo que le das como parte de ella, porque somos parte de la naturaleza y esa naturaleza se absorbe. Es decir, no es reacción, es incorporación. Lo que pasa con las reacciones de la piel constantes es que a la larga hacen surgir cosas como rosácea, psoriasis y granitos. Con lo natural no hay tanta receta porque todo es comida, todo hace bien. Si tenés la piel grasa, te ponés un poco menos, y si es seca, un poco más. Es nutrición a largo plazo y las cremas son un complemento.

¿Tuvieron que hacer una gran inversión para lanzarse?

Aplicamos al Fondo Semilla del Club de Emprendedores de Vicente López. Es un préstamo bajo, de 200 mil pesos, que sirve para arrancar. Después lo devolvés en un año y sin intereses. Podés decir que no podés devolverlo porque no te fue bien. Estuvimos tres meses trabajando para aplicar. Un mes antes teníamos todo listo: los proveedores, el laboratorio, los diseños, la imprenta, la certificadora. Solo nos faltaba pagar todo, pero ya habíamos engranado todo el sistema. Pensábamos: «sale o sale». Y salió. Siempre trabajamos pensando en que iba a salir, y si no pasaba, no sé qué hubiésemos hecho. Supongo que salir a pedir plata por ahí.

¿Cómo consiguieron el laboratorio?

Por Internet. Nos volvimos locas, llamamos a tres millones de lugares y alguien finalmente nos pasó el contacto. Hasta entonces nadie nos daba mucha bola, nos ponían unos mínimos de producción enormes o no les cerraba la idea. Ellos se coparon y apostaron al proyecto. No es tan diferente a lo artesanal. Con Lu dijimos: «Esta es nuestra licuadora, pero gigante». Nosotras flasheamos una máquina supersónica que mete cosas por un lado y sale la crema envasada. Y no, es un pibe tirando el aceite y una megacosa que revuelve. Todo esterilizado y cerrado, pero muy parecido. Nuestro desafío fue llevar lo artesanal a la formalidad y que el producto esté en cualquier góndola, para que no tengas que ir a conseguirlo a una feria o comprarlo online. Está buenísimo eso, pero a veces la gente, por no tener opción, compra cosas que son súper nocivas.

¿Tienen costos muy altos?

Sí, y nos retan por todos lados. La gente que sabe de finanzas dice que por el costo que tenemos los precios son muy bajos. Y sí, es verdad, pero es una decisión que tomamos con Lu porque si no, es inaccesible. Una crema de noche, que es el producto más caro que tenemos, cuesta $750, pero nosotras queríamos ser competitivas y que la gente nos pudiera elegir.

¿De dónde viene el amor por la belleza?

Tiene que ver con una fascinación por lo natural. Con Lu nos conmueve mucho la perfección de la naturaleza y su belleza. La asociamos mucho al bienestar. La gente, cuando quiere descansar, se va a un lugar verde, busca la naturaleza. Te sentís mal y es sentido común comer algo más natural y más sano. Creo que es eso: las dos honramos mucho la vida y la naturaleza.

Maquilló y peinó Luisa Estévez para Estudio Duo con productos Urban Decay.

Fuente : OHLALÁ – LA NACIÓN    Por: Inés Pujana y María Eugenia Castagnino
Entrevista en la edición digital del diario LA OPINION de Pergamino

Entrevista en la edición digital del diario LA OPINION de Pergamino

“Al bosque”, el emprendimiento de una pergaminense que se afianza en el mercado nacional

Candelaria Lussich es una joven que, junto a Lucila Rolón, fundaron una línea de cremas orgánicas que tiene la aprobación de la Anmat. “Debemos encontrar el equilibrio, aceptar todo lo que la ciencia avanzó pero no perder la sabiduría ancestral respecto a la medicina o terapia alternativa”, expresó la joven.


Candelaria Lussich es una joven pergaminense que desde hace poco menos de 10 años vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Si bien sus deseos, en primer lugar, la llevaron a estudiar Ciencias de la Comunicación, su interés por la Psicología la impulsó a cursar los tres primeros años de la carrera. En el medio experimentó su pasión por la terapia alternativa y fue así como comenzó a generar su microemprendimiento de elaboración de pomadas naturales. Su interés no caducó y así se fue perfeccionando en la elaboración de cosmética orgánica hasta llegar a crear, junto a una socia y amiga, “Al Bosque”, la segunda marca nacional de productos netamente orgánicos en recibir la aprobación de la Anmat.

Terapias alternativas
En contacto con LA OPINION, Candelaria, que fuera pasante en el Diario, contó que luego de terminar sus estudios secundarios “me radiqué en Buenos Aires donde tengo familiares. Si bien estudié en primera instancia Comunicación Social, luego dejé y me incorporé a la carrera de Psicología, me incliné por lo terapéutico, en el medio de la carrera me introduje en este mundo de las terapias alternativas y las plantas medicinales”.
Si bien no hay en Argentina una carrera concreta con relación a este tema, Candelaria desarrolló numerosos cursos, algunos bajo la modalidad online, también leyó múltiples libros sobre el tema.

Volver a los orígenes
En muchas oportunidades, la medicina o terapia alternativa es muy cuestionada ya que, no existe rigor científico sobre ello. No obstante, Candelaria aseguró que “tiene que ver con el sentido común porque cuando uno se siente pesado, prefiere comer una ensalada; el jugo natural a la mañana es muy saludable, por eso digo que tiene que ver con el sentido común porque hablamos de sentirnos bien, de actitudes saludables, y además cuanto más natural es el producto que se usa o se ingiere, es mejor aceptado por el cuerpo. Lo mismo pasa con la medicina, los fármacos funcionan y gracias a la ciencia tenemos un montón de cosas buenas, pero también es importante informarse sobre lo natural, por ejemplo, algo que comí me cayó mal y me tomo un té de menta; o para combatir el estrés uno de lavanda, vale recordar que los fármacos se obtienen de las plantas porque en la antigüedad todo era medicina herbal hasta que se llegó a sintetizar los beneficios de las plantas, por ejemplo, la aspirineta viene del sauce”.
Firmemente convencida de que el ser humano tenderá a “volver a los orígenes”, la joven afirmó que “debemos encontrar el equilibrio, aceptar y aprovechar en todo lo que la ciencia avanzó pero no perder la sabiduría de nuestros ancestros respecto a la medicina o terapia alternativa”.

Los inicios
Motivada por las prácticas alternativas es que, luego de formarse, Candelaria aprendió a hacer preparados como tintura madre a través de la que se combinan determinadas plantas, se las deja macerar en alcohol y agua, se filtra y luego se puede ingerir con un gotero y así recibir las propiedades de las plantas utilizadas. “Con diferentes fórmulas se pueden hacer pomadas y cremas y eso fue lo que hice durante un tiempo, al principio regalaba y asesoraba a muchos amigos y familiares de los que obtenía muy buenas devoluciones”, contó Candelaria que se dedicó a una línea medicinal de pomadas para contracturas, hongos, cicatrizantes, para problemas circulatorios, con caléndula para la piel.

Pensar en algo más
Movilizadas y apasionadas por lo orgánico, Candelaria y Lucila Rolón, amigas y ahora socias, se lanzaron en la búsqueda de algo nuevo, una marca propia que pudiera registrarse y que se lanzara al mercado de la cosmética natural. “Con Lucila nos conocimos en la facultad estudiando psicología. Ambas del interior porque ella es de Goya Corrientes, nos entendimos muy bien desde el principio. Lucila luego se recibió de administradora de empresas por lo que nos propusimos avanzar en un proyecto común, primero hicimos cosas artesanales, pomadas, que vendíamos. El ‘de boca en boca’ fue tan grande que nos dimos cuenta que no salíamos a vender sino que siempre alguien nos llamaba para encargar. Pero nos empezamos a cuestionar otras cosas ya que los productos no estaban aprobados por la Anmat”, relató la joven.

“Al bosque”
Decididas a realizar un proyecto enmarcado en la “legalidad”, Candelaria y Lucila se lanzaron a elaborar cremas y productos de cosméticas totalmente orgánicos. “Fue muy difícil lograr que la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y tecnología Médica) nos reconociera y que Orgánico (Organización Internacional Agropecuaria) nos diera la certificación porque son muchos los requisitos a cumplir, entre ellos que el 95 por ciento tiene que ser orgánico, y la materia prima debe ser Argentina”, afirmó y añadió que “es un orgullo utilizar la materia prima orgánica que hay en nuestro país, hay gente haciendo cosas increíbles y con muchísima dedicación, nos costó encontrarlos y también que nos vendan las cantidades que necesitábamos, porque son productores que exportan casi el total de su producción”. Los productos de la línea son cuatro: crema de noche, crema de día, aceite y agua micelar bifásica, son elaborados con materia primera tales como rosa mosqueta de Chubut, aceite de jojoba de La Rioja, aceite de nuez de pecán de Entre Ríos y la cera de abeja de Chaco. Además estos productos no son testeados en animales, tienen una duración de dos años y pueden cambiar su textura.
“Los productos tienen las propiedades de los aceites esenciales de las plantas. La propuesta es que la piel se alimente, que asimile lo natural, lo absorba. Además se trata de establecer un compromiso no solo con el cuerpo sino también con el medio ambiente ya que utilizamos lo que no contamina. Notamos que hay una conciencia de consumir más responsablemente y de tener una vida más saludable”, sostuvo la entrevistada.

Primera partida
En octubre lanzaron la primera partida de los productos “Al Bosque”. Fueron 1.000 cremas, 500 aceites y 500 aguas micelares, que se ofrecen a través de su página de Facebook, Instagram y una página Web que es www.albosquebio.com en la que hay un shop online con envíos a todo el país. En Pergamino los productos e pueden encontrar en el local de indumentaria “Sitio” de Pueyrredón 417 y en la casa de decoración “Sur Home” de Dorrego 274.
El packaging también estuvo a cargo de una pergaminense, Belén Aliaga.
Consultada sobre porqué la elección de ese nombre, Candelaria afirmó que “nos costó muchísimo elegir el nombre, pensamos y escribimos numerosas palabras y entre todas elegimos la frase ‘Al bosque’”.

Con miras a exportar
Sobre las expectativas, dijo que “nos gustaría que los productos sean reconocidos primero, a nivel nacional, que estén en las góndolas, que sean un opción en los comercios para quienes opten por consumir algo orgánico, natural y sano como existe en otros países del mundo en que lo orgánico se vende hasta en los supermercados”. En este sentido es que uno de los proyectos de la firma es exportar también sus productos.

FUENTE: LA OPINION